Una mujer busca su destino

Este blog toma su nombre de algo muy especial en mi vida. Es el título de un libro de la adolescencia de mi madre y que estando en la librería de casa y siendo yo desde muy pequeña una lectora voráz, me marcó mucho, porque fue uno de los que inició mi amor a la lectura de libros con contenido de verdad, luego ha sido una constante en muchas conversaciones con mi adorada progenitora.



Cuenta la vida de una mujer que teniendo en sus posibilidades interiores y económicas ser alguien válido en la sociedad, por el digamos desamor de su familia vive una existencia anódina y gris hasta que alguien la empuja y ayuda a encontrar su verdadero yo.



Buscarse a si mismo es algo que todos deberíamos plantearnos y llevar a cabo cada día de nuestra vida, núnca conformarse con ser carne de modas efímeras, sino ser nosotros mismos, aprender a respetar a los demás pero empezando por respetar nuestras convicciones, nuestros más íntimos sentimientos y mostrar al mundo quienes somos, no lo que los demás quisieran que fueramos o lo que convenga en cada momento.



Núnca pretendí ser la más popular, la más guapa, la más lista ni la más nada, solo quise ser siempre YO, una mujer que busca su destino, me a costado mucho dolor llegar a comprenderme, quererme e incluso respetarme, reirme de mis complejos, de mis neuras y como no de mis locuras.



Espero que mis cosas os sean interesantes y amenas, pero tened por seguro que lo que leais será exactamente lo que pienso en ese momento, con mis dudas, con mis muchos defectos y mis muchas limitaciones.







lunes, 17 de enero de 2011

PEQUEÑO RELATO, DEJANDO LA MUERTE ATRAS


Qué siente una persona que está dentro del infierno de las drogas o embebido en el alcohol, por experiencia propia no puedo hablar porque no he tenido la desgracia de haber pasado por eso, pero por vivencias cercanas, casi me atreveré a meterme en el papel de un enfermo en esa situación.

Es de día o al menos eso dice el reloj, debe serlo porque por las ventanas del patio de luces asciende el olor de los guisos de las vecinas y los ruidos cotidianos de las casas normales, de las familias normales, de las personas ¿normales?..... ¿Yo quién soy?
En este momento solo un guiñapo tirado entre las sabanas de mi cama, la noche pasada fue ¿genial?
No lo sé, no recuerdo nada, excepto que salí del portal encendiéndome un cigarrillo, palpando los cincuenta euros que pillé del bolso escondido en el fondo del armario.
Salí y directo me fui al lugar de siempre, para encontrarme con la misma gente de todos los días, repetir las mismas acciones y terminar despertándome con este mal sabor de boca, con este ruido infernal en mis oídos.
En el baño, me miro al espejo, tengo los párpados hinchados, la cara abotagada, la lengua sucia, doy asco, soy un desecho humano, ¿humano? Creo que hace tiempo que deje de ser eso.
En mi casa me evitan, porque sino salta la chispa y puede arder Troya, estoy solo, me siento solo, necesito beber para remontar el día.
Mi familia, ¿Cuánto tiempo hace que no beso a mis hijos? Se avergüenzan de mí, no traen a sus amigos a casa por no abochornar se.
Pero hoy no es un día cualquiera, hace una semana que me dieron un ultimátum, “O cambias de vida o no te queremos en la nuestra” y con unas pocas cosas se fueron dejando la casa y a mí a nuestro aire.
Otra mirada al espejo y comparo con las fotos de persona deportista, sana y alegre que veo esparcidas por toda la casa. ¿En qué me he convertido? ¿Merece la pena seguir vivo? ¿Termino de una vez por todas con esta vida?
Voy a la sala a prepararme algo que me despeje.
Bajo la botella de ginebra me encuentro un papelito doblado, pequeño, lo abro, es letra de mi hija menor……. Se me nublan los ojos de lágrimas. No puedo leer bien. La nota dice….Te quiero, recuérdalo.
Esa puñalada de amor ha encendido algo dentro de mi tenebrosa mente, es un rayito de sol con esa carita adorable que hace tanto que no veo sonreírme.
¿Por qué si he sido tan bueno para destruir mi vida, mi economía y mi familia, no puedo surgir de mis cenizas y remontar el vuelo como el Ave Fénix?
¿Por qué no voy a dar el primer paso hacía la vida y dejar atrás la muerte que llevo escrita en mi cara?

sábado, 8 de enero de 2011

Luz y oscuridad

Un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience sugiere que los mamíferos nacidos en un ciclo de luz invernal sufren alteraciones en sus relojes biológicos que les afectan durante la vida adulta. El hallazgo de la influencia de la exposición a la luz durante los primeros meses de vida podría explicar por qué el riesgo de sufrir depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y otras enfermedades mentales es mayor para las personas nacidas en invierno. “El reloj biológico regula el estado de ánimo en seres humanos”, explica Douglas MacMahon, biólogo de la Universidad Vanderbilt en Tennessee (EE UU). Si existe un mecanismo similar al detectado en ratones para los humanos, “podría no sólo tener efecto sobre un elevado número de trastornos del comportamiento, sino que también afectaría a la personalidad”, añade el investigador.

En sus experimentos, McMahon y sus colegas hicieron crecer a dos grupos de ratones durante tres semanas en ciclos de luz propios del verano (16 horas de luz y 8 horas de oscuridad) y en ciclos de invierno (8 horas de luz y 16 de oscuridad). Un tercer grupo creció con 12 horas de luz y 12 de oscuridad.  Analizando sus cerebros, los científicos comprobaron que la actividad del núcleo supraquiasmático (NSQ), donde se aloja el “reloj biológico”, variaba según la exposición a la luz. Así, los nacidos en verano tenían un pico de actividad en las neuronas de esta región al amanecer, que continuaba durante diez horas. En los nacidos en invierno el pico de actividad se demoraba hasta una hora después del amanecer y podía prolongarse 12 horas más (en lugar de 10)  tras los cambios de estación. Según McMahon, esto significa que los ratones nacidos en invierno exageraban la respuesta al cambio de estación, lo cual guarda un enorme parecido con lo que sucede en el trastorno afectivo emocional que sufren algunas personas al comenzar el invierno.